Un poeta que
sobrevive de la venta de soda
corre riesgo
de que se gasifique su texto
o quizás que
lo usen para cortar el vino.
¡Cómo puede
ser! ¡Qué riesgoso!
La poesía
pura es bebida con frecuencia por poetas,
no
cualquiera se atreve a dejar que cruce la garganta una poesía sin soda.
Quizás los
clientes del poeta podrían gasificar su dosis de vino
y a la vez
leer las poesías de quien cada martes deja sifones en la puerta.
Si así fuese
el poeta podría repartir sus poesías enrolladas,
enganchadas
al soporte del sifón tal si fuese la factura mensual
y así tener
lectores.
Podría ser
vino y poesía pero este poeta no piensa en esas cosas,
sólo escribe
y vende soda para sobrevivir.
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